
2010. La Casita Nómada, Murcia
LA CASITA NÓMADA
2010, Murcia
Concurso de ideas. Mercado Ambulante en el Jardín del Salitre
CONCEPTO
La casita nómada es una construcción ligera y transportable y a la vez un signo. Su forma es comunicativa, como un logo. Es un emisor de significado. La imagen arquetípica de la casa, aquella que dibujan los niños, sirve para ser recordada: es una regla nemotécnica.
Si la casita simboliza el arraigo, la casita nómada es lo opuesto. En la contradicción manifiesta entre forma y función radica la esencia de su naturaleza. La casita nómada es un oxímoron hecho realidad.
IMPLANTACIÓN
Su ubicación es permanentemente temporal, una carretilla elevadora se encarga de ello. El principio de indeterminación rige: cuanto más precisa es su posición menos se conoce su cantidad de movimiento.
Cuando se reúnen muchas de su misma especie constituyen una nueva entidad. Tienen juntas el poder de lo urbano: pueden formar calles y plazas. En conjunto, muestran un rostro cambiante, como las dunas de un desierto. La foto fija solo enseña un estado inestable de su configuración.
Constituyen pues un sistema de agregación, donde la unidad indivisible de la casita nómada es la prueba irrefutable de su patrón.
MATERIALIDAD
El policarbonato celular traslúcido que la recubre tiene una alta resistencia al impacto y ofrece una adecuada protección a la radiación U.V. Su estructura de madera la convierte en ligera, resistente y durable.
La casita nómada además es reciclable: cuando no se la necesita, simplemente se muda.
Por la noche, cuando la casita nómada se ilumina, se producen los resultados más sorprendentes: basta la luz de un semáforo para vibrar de forma imprevista con la ciudad.
No obstante, en su fugacidad hay cierta melancolía. Por eso, la casita nómada cita a Borges:
"Si para todo hay término y hay tasa / y última vez y nunca más y olvido, / ¿quién nos dirá de quién, en esta casa, / sin saberlo, nos hemos despedido?"